Dietas Alcalinas… qué es y para qué sirve

Dietas Alcalinas… qué es y para qué sirve

Hablar de las Dietas Alcalinas es hablar de cómo Vivir Más y Mejor.

Estamos comprometidos con la salud y el bienestar de la población, por eso te invitamos a que leas este artículo y si llegar a tiempo puedas beneficiarte de un pequeño regalo al final del mismo.

¿Alimento=Nutriente?

Existe una gran diferencia, que radica en el hecho de que mientras alimentarse es simplemente la acción externa de ingerir alimentos para sobrevivir, nutrirse podría hacer el proceso biológico por el cual es el organismo el que obtiene los micronutrientes y macronutrientes necesarios para su funcionamiento.

Nos alimentamos, pero nos mal nutrimos porque no siempre los alimentos que ingerimos contienen las sustancias necesarias para una buena nutrición. Existen varias razones por las cuales podemos no obtener los nutrientes que necesitamos para que nuestro organismo funcione correctamente, entre las cuales está el comer alimentos poco sustanciosos, combinarlos mal, no comer la suficiente variedad, padecer algún déficit enzimático o alguna enfermedad inflamatoria intestinal.

Si quisiéramos definir a la nutrición humana podríamos decir que es la ciencia que estudia los nutrientes, las sustancias relacionadas al funcionamiento de ellos, y los procesos biológicos y bioquímicos de digestión, absorción y transporte de los nutrientes en el cuerpo humano. Es una ciencia que relaciona los procesos de salud y enfermedad, al manejo alimentario y nutricional en el ser humano y se encarga de evaluar el estado nutricional y de salud en las distintas etapas del ciclo de la vida.

Existe una gran variabilidad entre los individuos, como la composición elemental, biomoléculas, anatomía, fisiología… que depende de diferentes factores, fisiológicos, genéticos, inmunológicos. psicológicos (estrés), patológicos (enfermedades, accidentes), hábitos alimentarios.

Sobre algunos factores como los fisiológicos o genéticos difícilmente podremos influir. Sin embargo, si podemos influir o elegir de qué modo queremos alimentarlos, podemos escoger cuáles serán nuestros hábitos y de esta manera influir sobre la salud y enfermedad.

Y es el momento de definir qué es la epigenética: una ciencia emergente que estudia cómo se expresan los genes dependiendo de los factores ambientales y los hábitos de vida, y explica por qué los gemelos monocigóticos, los que comparten el mismo ADN, pueden desarrollar enfermedades diferentes. La Epigenética no altera la secuencia de ADN de los genes, pero si varía su expresión. Entre los tipos de alteraciones epigenéticas más importantes que se han descubierto hasta ahora destaca la metilación del ADN, un mecanismo vinculado a la aparición del cáncer y sobre el que podemos influir a través de la alimentación.

El entorno y las elecciones personales respecto a la dieta, realización de ejercicio, sueño reparador, descanso, estrés, emociones, tabaquismo, consumo de alcohol, influyen en la expresión del código genético positiva o negativamente. Además, los cambios que se producen en el mismo se pueden transmitir a los descendientes porque afectan también a los óvulos y espermatozoides, dejando su huella en ellos.

Reprogramación del ADN

La exposición a toxinas y sustancias nocivas desencadena mutaciones en el genoma que pueden heredar los hijos, nietos y bisnietos. La Epigenética supone un incremento de la información genética, pero éste puede ser para bien, y beneficiar la salud del individuo, activando barreras naturales que prevengan contra el desarrollo de algunas enfermedades, o para mal, originando una disfunción que favorezca las situaciones patológicas.

Y con respecto a la alimentación, si tomamos alimentos que solo aportan calorías vacías, alimentos acidificantes que roban nutrientes a nuestro organismo, entonces empezará a afectarse el proceso de nutrición y asimilación de nutrientes. Cuando la dieta es alta en grasas trans, grasas animales, gluten, azúcares refinados, carnes rojas y procesados, lácteos animales procesados, refrescos, café torrefacto o descafeinado, pesticidas, plaguicidas, saborizantes, conservantes y otros químicos, nuestro intestino será el primero en sufrir las consecuencias, produciéndose un aumento de la permeabilidad intestinal, lo que llevará que macromoléculas como péptidos del gluten o la caseína de los lácteos pasen a nuestros interior intactas, enteras, es decir como péptidos completos, sin digerir, lo que provocará una cascada de reacciones que pueden ir desde reacciones inmunológicas a problemas cognitivos e incluso cáncer. Otras muchas sustancias como vitaminas o minerales no serán absorbidas correctamente y todo este desequilibrio llevará a que suframos una disbiosis intestinal, que no es más que un desequilibrio en nuestra microbiota intestinal, en el que se multiplicarán microorganismos patógenos como la Cándida Albicans, Krusei, anaerobios, que liberarán a su vez más tóxicos como el acetaldehído que es un reconocido carcinogénico.

Un estudio que se realizó en Singapur puso de manifiesto que la colonización microbiana de los intestinos en la primera infancia es muy decisiva para el desarrollo del cerebro y fundamental en las áreas de aprendizaje, la memoria y el control motor.

Y es que existen más neuronas en el tracto digestivo que en cualquier otro lugar, aparte del cerebro. Muchos de vosotros habréis tenido unas diarreas tras un período de ansiedad, o habéis podido notar que, si te sientes deprimido o te has llevado un disgusto, se dificulta enormemente la digestión de los alimentos y la asimilación de los nutrientes.

El intestino actúa como un segundo cerebro, conectados ambos, cerebro e intestino, por el X par craneal, donde el flujo de comunicación fluye más de abajo hacia arriba. Por ello, muchos investigadores empiezan ya a considerar al intestino, el cerebro principal, podemos trabajar desde la mente o desde el intestino porque ambos son uno. Dejemos de tratar órganos o síntomas y empecemos a tratar células.

Según estadísticas epidemiológicos se estima que entre un 80-90 % de la población padece de algún trastorno digestivo, lo cual favorece la aparición de numerosas patologías.

El tracto gastrointestinal constituye la principal superficie de intercambio y comunicación entre el medio externo y el medio interno. En el individuo adulto la mucosa gastrointestinal alcanza una superficie de 300 a 400 m² (considerando la superficie total, con las vellosidades desplegadas), está dotada de estructuras y funciones: sensores, receptores, glándulas, secreciones, actividad mecánica etc. específicamente adaptadas al reconocimiento analítico y bioquímico de las sustancias que transitan por el tubo digestivo.

… y tanto y tanto que contar.

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