Gripes y resfriados. Esos bichos malos…

Gripes y resfriados. Esos bichos malos…

Hablar de gripes y de resfriados es hablar del producto o la consecuencia de una invasión indeseable: los virus.

Son una cadena de ADN o ARN que aprovecha la reproducción celular para replicarse. Como no están vivos no se les puede matar. Son los zombis de la naturaleza. Pero la naturaleza tiene remedio para todo.

Tenemos células (glóbulos blancos) que o bien fagocitan a los virus cuando los detectan o les inoculan una sustancia para desactivarlos… así ha sido durante millones de años. Por eso estamos aquí, por esa barrera inmunológica y su actuación eficaz.

Es importante comprender que si hemos llegado hasta aquí es gracias a nuestra programación genética adaptada y adaptable al medioambiente. Cuando te quieren hacer creer que tu cuerpo es “impotente” para curarse y necesita un químico sintético de forma irremediable, piensa que detrás hay muchos intereses económicos.

A pesar de que nuestra genética está preparada para abordar casi cualquier evento adverso es cierto que algunas estrategias de orden natural pueden potenciar ese poder autocurativo.

El ejercicio regular, el sueño reparador, la alimentación rica en vitaminas y zinc, y sobre todo, la tranquilidad o vivir sin estrés, son las principales bases para mantener el “ejercito del cuerpo” en forma.

Estrategias naturales

Pero en naturopatía tenemos tantas y tantas estrategias de orden natural.

Puedes aprovechar el ajo y el jengibre o la cebolla (de cualquier manera) como alimentos, o puedes aprovechar los beneficios bien conocidos de los aceites esenciales como árbol de té, eucalipto, ravintsara, orégano por ejemplo. Pero también tenemos el biomagnetismo que es capaz de neutralizar campos electromagnéticos propicios para la replicación de estos zombis, o la reflexología que favorece el aumento de las defensas, o los baños de agua bien modulados en su temperatura, etc, etc.

Qué hacer entonces

Haz lo que quieras. Es tu cuerpo, es tu longevidad, es tu bienestar. Pero recuerda que aquella decisión que tomes favorezca el estado general de la máquina, de tu cuerpo. Porque cuando llegues a los 80 años querrás tener un riñón, un hígado, un corazón, unos pulmones y unas articulaciones funcionales porque todavía tendrás mucha más vida que vivir. Sería una pena que acortaras la funcionalidad de tus órganos con sintéticos perjudiciales.

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