Intolerancia a la lactosa y su Emoción

Intolerancia a la lactosa y su Emoción

Intolerancia a la lactosa y la emoción que la sustenta es un buen tema para reflexionar.

En estos tiempos que corren, hay ciertas dolencias/trastornos qué están aumentando. La intolerancia, específicamente la intolerancia a la lactosa.

¿Qué es la Intolerancia?

Os vamos a exponer la “versión oficial” de esta reacción humana en la ingesta de lactosa. Más adelante os hablaremos de la interpretación naturopática sobre la ingesta de lactosa y su inconveniencia.

La intolerancia es la capacidad o habilidad que posee una persona para no soportar ciertas sustancias o circunstancias.

La palabra intolerancia es de origen latíno, intolerantia. La intolerancia, por tanto, es un conjunto de reacciones, físico/emocionales opuestas a la acción de un producto, bien sea alimentos, bebidas o medicinas.

Hoy nos abocamos a la intolerancia a la lactosa.

Las personas con trastorno de intolerancia a la lactosa, al consumir está sustancia, les produce reacciones adversas y se pueden observar ciertos síntomas como: vómitos, dolor de gastritis, flatulencias… entre otros.

A nivel fisiológico, está intolerancia se manifiesta en ciertas personas por la ausencia de la enzima digestiva lactasa que se encarga de descomponer el azúcar de la leche, la lactosa.

Las personas, comienzan a registrar que los lácteos y algunas otras comidas “les caen mal”. Los síntomas se producen cuando la lactosa no absorbida en el intestino delgado (donde se absorben la mayoría de los nutrientes), llega al colon donde es fermentada por las bacterias intestinales, produciendo flatulencia, hinchazón, cólicos y en individuos con muy baja tolerancia o después de ingerir grandes cantidades de lactosa, diarrea.

De hecho, una gran parte de las personas que creen tener intolerancia a la lactosa no presenta en realidad malabsorción de lactosa, sino que sus síntomas gastrointestinales se deben a la presencia de enfermedades no diagnosticadas que afectan al intestino delgado.

La intolerancia a la lactosa está ampliamente sobrediagnosticada. A esta confusión contribuye la extendida creencia de que la intolerancia a la lactosa provoca retraso del crecimiento, fatiga y otros problemas. La lactosa ayuda a la absorción del calcio, permitiendo la correcta mineralización de los huesos, y posee efectos prebióticos que benefician la flora intestinal. Aunque no podemos ignorar la controversia existente sobre este tema.

Aquí te pasamos una de tantas visiones al respecto.

Actualmente, se ha demostrado que el consumo regular de alimentos lácteos por parte de personas con deficiencia de lactasa puede permitir una adaptación favorable de las bacterias del colon, que pueden ayudar a la descomposición de la lactosa, permitiendo una tolerancia progresiva y mantenida a la lactosa. La estrategia terapéutica pasa, en primer lugar, por identificar el tipo de malabsorción de lactosa.

La deficiencia de lactasa primaria no se considera una enfermedad y se maneja reduciendo la ingesta de lactosa en la alimentación, consumiéndola en cantidades más pequeñas con frecuencia para inducir la tolerancia y aportando suplementos de calcio para garantizar la correcta mineralización ósea.

Lo que hemos expuesto anteriormente es una de tantas interpretaciones biológicas o físicas sobre el efecto de la lactosa en la digestión humana.

Pero hoy profundizaremos en lo que más nos interesa: las causas y la raíz más emocional de esta intolerancia.

¿Cuál es la base emocional de la intolerancia a la lactosa?

La intolerancia a la lactosa tiene que ver con la madre, el rol femenino, las exigencias, y las frustraciones.

Muchas personas que sufren este trastorno, refieren no tener ningún problema con su madre.  Sin embargo es muy posible, que quiera, sienta la necesidad, de qué su madre fuera diferente.

Seguramente, siente la necesidad de más contención, afecto y pertenencia en su vida afectiva.

Muchas veces el rol que protagonizó y protagoniza nuestra madre nos genera inconscientemente la intolerancia alimenticia.  Emociones de tristeza, soledad, angustia, impotencia, frustración y enojo, son los gatillos disparadores.

Sentimientos de saturación, de una profunda inseguridad y miedo a lo desconocido.

Gran pena y profunda.

Estados de alerta constante. Este estado de alerta los mantiene desconcentrados y dispersos.

La forma de ayudar a  transformar/transmutar está intolerancia es lograr observar, descodificar cada una de las emociones tóxicas  experimentadas.

Asi transformadas, movilizadas (e-moción) asumimos, incorporamos las circunstancias externas con un aprendizaje profundo.

La intolerancia a la lactosa es la no aceptación de la vida, la historia y las decisiones, especialmente de tu madre.

La inflamación gástrica se asocia a la dificultad de aceptar o digerir las agresiones de parte de seres queridos.

Los problemas digestivos suelen ser un problema estructurante, es decir, vienen de tiempo atrás, y aunque hay una situación desencadenante, la persona con síntomas del aparato digestivo lleva mucho tiempo TOLERANDO situaciones con las que “NO TRAGA”.

Este abordaje, podría ayudar a enfocar a estos pacientes y a muchos de sus médicos a trabajar esta patología de forma integral, holística, con apoyo naturopático adecuado.

Seguiremos en otro capítulo abordando la intolerancia a la lactosa desde la perspectiva naturopática.

Nora Cervelo, naturópata

¿quieres aprender alimentación?

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *