Mi Opinión: Eva María Esquinas

En la Escuela entendemos que se puede aprender disfrutando y que se puede trabajar de igual forma. Y cuando nuestros alumnos nos manifiestan su sentir, entonces comprendemos que vamos por el buen camino.

En naturopatía es importante la salud física y la salud emocional. Trabajamos con personas para personas y por eso nuestro trato siempre es «personal».

Es un camino más largo pero el final siempre es satisfactorio…

Te mostramos qué nos cuenta Eva M. Esquinas, Graduada en Naturopatía, una sevillana que siempre está sonriendo y que comparte con nosotros actividades complementarias (talleres, seminarios) para seguir formándose.

Mi Gran Familia de La Escuela Internacional de Naturopatía. –

Dicen que los amigos son la familia que elegimos, porque la familia no siempre es de sangre. A veces se construye con personas con las que vivimos experiencias bonitas, personas que sin darnos cuenta forman parte de nuestra vida y desean que nosotros formemos parte de las suyas. Que entran en nuestra vida en silencio pero que se quedan formando alborotos con sus risas, alegrías, emociones y sentimientos, compartiendo situaciones personales y dándonos toda la confianza para compartir las nuestras.

Pues esta es la gran familia con la que yo me encontré hace algunos años en la escuela de Adela Carrasco y donde deseo seguir andando este camino.  Una escuela donde Adela y Rosario Gómez (jefa de estudios), nos enseñan a amar la naturopatía compartiendo con nosotros sus conocimientos y sabiduría.

Nos muestran que la naturaleza es el camino hacia la salud, a aplicar las diferentes técnicas según las circunstancias físicas cuidando siempre las emociones, y nos ofrecen todas las herramientas necesarias para tener una mejor calidad de vida.

Y todo esto lo hacen con amor, alegría, muchas veces con infinita paciencia y una gran calidad humana que es lo que las distingue a ellas. Pero no todo son estudios, también aprendemos con seminarios prácticos, jornadas en la playa y compartiendo momentos que siempre son inolvidables. 

Hoy sólo puedo decir gracias, Adela, gracias, Rosario por permitirme ser parte de esta gran familia.     

Eva María Esquinas.

Gracias Eva, tu eres de nuestra familia desde hace mucho… te queremos.