¿Por qué lo retraso todo? Procrastinación

Ese pensamiento o frase: «Lo hago más tarde…» Cuando se repite más de dos veces cada día significa que te has apuntado al equipo de la PROCRASTINACIÓN.

Qué es la procrastinación

👉​  Es posible que alguna vez o casi siempre dejas para después las cosas que debes hacer.

👉​  Es posible que a consecuencia de ese hábito muchas cosas vayan mal y termines abordando problemas innecesarios. 

👉​  A esa condición conductual se la denomina PROCRASTINACIÓN. Aquí vamos a hablar un poco de lo que te ocurre dado que es la causa primera de la desmotivación existencial.

La procrastinación, desde el punto de vista psicológico, no es simplemente “pereza” o “falta de disciplina”. Es un mecanismo de evasión emocional. ¿De qué te estás evadiendo?

Lo que hay detrás suele ser mucho más profundo y tiene raíces en varios factores psicológicos y emocionales. Aquí te explico los más importantes:

– Evitación del malestar

Procrastinamos tareas que nos provocan ansiedad, miedo, inseguridad, aburrimiento o frustración. El cerebro busca evitar ese malestar inmediato, aunque eso genere consecuencias peores a largo plazo.

– Miedo al fracaso (o al éxito)

Muchas personas temen no estar a la altura (síndrome del impostor) o incluso temen destacar y asumir responsabilidades nuevas. Es una forma inconsciente de quedarse “en la zona segura”, en el área de confort.

– Perfeccionismo

“Si no lo puedo hacer perfecto, mejor no lo empiezo.”
El perfeccionismo paraliza porque fija estándares tan altos que la persona no se permite avanzar a menos que sienta que lo hará impecable desde el principio.

Baja autoestima o autoimagen negativa

Cuando alguien no cree en su capacidad, pospone porque duda de sus recursos. Se convence de que no será capaz, y aplaza la acción para evitar confirmar ese miedo.

Falta de claridad o sentido

Cuando una tarea no está bien definida o no conecta con un propósito personal, el cerebro no le asigna urgencia ni relevancia. Esto pasa mucho con metas que vienen “desde fuera”.

Agotamiento mental o emocional

Procrastinar también puede ser una forma de decir “estoy saturado”. A veces el cuerpo y la mente simplemente no dan más, y la dilación actúa como una señal de alerta.

Recompensas inmediatas vs. gratificación a largo plazo

El cerebro tiende a buscar recompensas inmediatas (dopamina fácil), como mirar el móvil, comer algo o ver una serie. Es un conflicto entre el yo presente y el yo futuro.

¿Solución?

Cada caso hace falta analizarlo. No hay dos personas iguales ni tampoco se llega al mismo destino desde el mismo origen.

La persona que se reconozca con estos síntomas necesita acudir a su naturópata y elaborar un análisis profundo para comprender y estrategias eficaces para abandonar ese hábito conductual. Te recomendamos:

Dividir en microtareas

Es una estrategia muy eficaz porque convierte una montaña abrumadora en pasos manejables y concretos. Te explicamos cómo hacerlo:

Paso 1: Identifica la tarea global. Piensa en esa tarea que estás evitando porque parece “demasiado grande”. Ejemplo: “Quiero revisar las clases de mi curso online.”

Paso 2: Divide en tareas grandes. Descompón el objetivo principal en partes o áreas importantes. Por ejemplo: Desconectar teléfono móvil/preparar habitación y quizás un vaso de agua o una infusión/buscar el video o contenido/tener una libreta para apuntar ideas interesantes o dudas/poner una alarma para saber cuándo dejar esta actividad…

Paso 3: Convierte cada parte en microtareas (de 5 a 30 min). Aquí está la magia. Dentro de cada gran bloque, bajas un escalón más, hasta tareas que puedas hacer en 15-30 minutos o menos. Por ejemplo: 5 minutos para desconectar teléfono, preparar habitación, infusión, libreta; 3 minutos para buscar video o material de estudio; 1h y media para dedicar mi atención sobre qué voy a aprender hoy o cada 10 minutos voy a hacer un pequeño resumen o esquema.

Paso 4: Empieza por la más fácil o atractiva. Elige una tarea muy pequeña, concreta y rápida. Al completarla, el cerebro recibe una recompensa psicológica (dopamina) que te motiva a continuar.

🎯 Reglas de oro

  • Usa verbos de acción: “escribir”, “buscar”, “anotar”, “editar”…
  • Si la tarea sigue pareciendo pesada, ¡divídela aún más!
  • Usa listas visibles (papel, app, pizarra).
  • Márcalas como hechas: tachar da placer y sensación de logro.

Reescribir creencias limitantes

Para algo así no hay herramienta más eficaz que la PNL.

En primer lugar hace falta definir qué es una creencia limitante. Y es algo así: «Idea que aceptaste como verdadera en algún momento de tu vida y que ahora te bloquea en tu hacer, sentir o pensar». Ejemplos: «No soy constante; es tarde para empezar; yo no sirvo para eso; siempre que lo intento me sale mal»

La PNL te propone un método en 5 pasos:

  • Identifica la creencia limitante preguntándote «¿Qué me digo cuando me saboteo? ¿Qué pienso sobre mí cuando no avanzo? ¿Qué me impide dar el siguiente paso?»
  • Cuestiona su validez. Hazla tambalear con preguntas «¿Siempre siempre? ¿Nunca he terminado nada? ¿Esa creencia es mía o de alguien que me la inculcó? ¿Qué precio estoy pagando por mantener esta idea?» Resultado: te das cuenta de que no es absoluta, y que muchas veces has perseverado.
  • Reformúlala en positivo y en presente. Ejemplo: “Siempre lo dejo todo a medias”
    “Estoy aprendiendo a terminar lo que empiezo y eso me hace sentir orgullosa”. Evita el “no” y el “nunca”, porque el inconsciente no los procesa con claridad.
  • Visualízala con fuerza emocional. Cierra los ojos e imagínate actuando con esa nueva creencia: ¿Cómo caminas? ¿Cómo te sientes? ¿Cómo hablas o tomas decisiones? Hazlo real, vívido, emocionante. Usa todos los sentidos. La PNL trabaja con imágenes mentales, sonidos, sensaciones… ¡y el cuerpo lo graba todo!
  • Refuérzala a diario con anclajes. Repite la nueva creencia en voz alta o por escrito (al despertar o antes de dormir). Asócialo con un gesto físico (como tocarte el pecho o cerrar el puño con fuerza). Usa una frase clave que actúe como interruptor: “¡Estoy en construcción y avanzo cada día!”

Regular la emoción que incomoda

Regular una emoción que incomoda —como el miedo, la culpa, la ansiedad o la frustración— no significa reprimirla, sino reconocerla, entenderla y transformarla. Aquí te doy un enfoque integrador desde la PNL, la naturopatía emocional y la psicología somática.

  • Ponle nombre (etiquetar la emoción).“Lo que se nombra, se transforma.” ¿Es miedo, rabia, vergüenza, tristeza, frustración? Cuanto más específica sea la palabra, más poder recuperas. Ejemplo: “No es solo estrés, es miedo a no dar la talla.”
  • Localízala en el cuerpo. Las emociones no están solo en la mente. Están ancladas en el cuerpo. ¿Dónde la sientes? ¿Pecho, estómago, garganta? ¿Tiene forma, color, textura, temperatura? Este paso te conecta con la somatización inconsciente y abre la puerta al cambio.
  • Respira dentro de la emoción. Haz respiraciones lentas y profundas (como la técnica 4-7-8: 4 segundos inspirando por la nariz, 7 segundos manteniendo el aire, 8 segundos expulsándolo por la boca) dirigiendo el aire a esa zona del cuerpo. Visualiza que entra calma y sale tensión. Sin juzgar. Solo observando.
  • Hazle preguntas a la emoción. ¿Qué vienes a mostrarme? ¿Qué necesidad hay detrás de ti? ¿Qué quiere proteger esta emoción? Las emociones no son “enemigas”, son mensajeras. Escucharlas cambia la relación que tienes con ellas.
  • Mueve el cuerpo (cambia tu fisiología). El cuerpo y la emoción están ligados. Un cambio físico genera un cambio emocional. Camina, estírate, sacude los brazos, baila o incluso grita en una almohada si es rabia. El cuerpo libera memorias emocionales cuando se mueve.
  • Cambia la historia mental. Redacta una nueva narrativa con más poder. “No soy insegura. Estoy aprendiendo a confiar.” “No estoy bloqueada. Estoy reorientándome.” Esto se puede reforzar con PNL usando lenguaje positivo, presente y emocional.
  • Apóyate en recursos naturales. Desde la naturopatía, puedes ayudarte con: 🌸 Flores de Bach: Mimulus (miedos conocidos), Larch (inseguridad), Rescue Remedy. 🍵 Infusiones calmantes: melisa, pasiflora, tila, lavanda. 🌿 Aceites esenciales: lavanda, bergamota, incienso (inhalados o en masaje).

No se trata de “quitar” la emoción. Se trata de dejar de pelear con ella y permitirte transformarla en energía útil.

Visualizar el resultado final

Es una técnica empleada entre otras por la PNL. Se trata de «vivir sintiendo el resultado de lo que deseas». Te ves, te oyes y te sientes con eso que quieres conseguir. Estás creando circuitos neuronales de lo que buscas, será muy fácil para el cerebro encontrarlos y usarlos.

Pasos a seguir:

  • Elige una meta concreta, no abstracta o amplia
  • Cierra los ojos y respira profundamente conectándote con tu cuerpo y calma la mente dejando en un cajón las preocupaciones del día.
  • Visualízate en el momento del logro y te tienes que ver, oír y sentir celebrando tu éxito. Puede ser después de haber estudiado dos horas, o haber terminado la limpieza a fondo de la cocina, o habiendo ordenado toda la ropa de temporada…
  • Asocia esa recreación con una emoción poderosa que puede ser orgullo, excelencia, alta autoestima, poder, inteligencia…
  • Repite tres veces con el puño: «Si puedo, es fácil y lo voy a hacer».

Crear rituales de enfoque

Un ritual de enfoque es una rutina corta y repetitiva que vas a hacer antes de realizar una tarea importante. Puedes improvisar y dependerá de tus gustos pero sobre todo el que sea algo agradable y siempre lo mismo preparará a tu cerebro para saber «qué viene despues».

Puede ser prepararse una infusión, lavarse la cara, darse una ducha, recogernos la melena… da igual el gesto o la rutina. Si siempre haces lo mismo se convertirá en un ancla de poder y preparará al cerebro para lo que le toca hacer.

Este artículo es una prueba de fuego para ti… si has llegado hasta aquí, todavía hay esperanza: puedes cambiar 💪 Si haces todo lo que te recomendamos al menos por 21 días te aseguramos que desaparecerá ese hábito destructivo.

Si necesitas asesoramiento cuenta con nosotros, también tenemos consultas online.