Problemas circulatorios y emociones

Problemas circulatorios y emociones

Hoy toca hablar de los problemas circulatorios, su desarrollo físico y el trasfondo emocional.

Ésta es otra de las dolencias que nos desarmoniza en distintas intensidades y complicaciones: los problemas circulatorios.

Los problemas de circulación empiezan en algunas ocasiones desde la salud del corazón. Es importante  darle un buen y saludable cuidado al corazón.

¿Cómo mantengo un corazón sano?

Hay muchas formas de mantener un corazón sano y fuerte toda la vida. Sin importar la edad que tengas puedes hacer de tu corazón una bomba llena de fortaleza y vida.

  • Para esto, es recomendable la caminata y ejercicios como la natación o actividades aeróbicas.
  • La alimentación es un factor clave.
  • Para fortalecer el corazón nada mejor que la clorofila líquida, los alimentos que contienen vitamina E, como la palta y el aceite de oliva, y el polen y la levadura.
  • Tener las venas limpias. Puedes añadir masajes reflexológicos a tu rutina diaria. Además de una buena rutina de ejercicio, es necesario que evites en tu dieta las grasas saturadas, cosas fritas, embutidos animales, carnes, leche de vaca, etc. Este tipo de grasa congestiona las venas, reduciendo el espacio por donde circula la sangre y provocando que el corazón ponga mayor presión en su bombeo.
  • Para las venas frágiles, lo mejor es consumir trigo sarraceno y el consumo de alimentos que contengan vitamina C, como la naranja, el limón, el kiwi.
  • Consumir vitamina E, es recomendable para músculos, y venas.
  • La avena, el ajo crudo, el apio,la palta o aguacate y los caldos de verduras naturales, son excelentes.

Ejercicios de Respiración al aire libre.

Hay muchos tipos de respiración que fomentan una buena circulación. Las inhalaciones rápidas y las exhalaciones lentas son recomendadas.

Nuestro sistema circulatorio, es como una red de carreteras, que nos vinculan, que nos conectan internamente.

El sistema circulatorio permite a la sangre, que es la esencia de vida, que alcance los más recónditos rincones de nuestro vehículo físico.

La energía vital, el fluido vital, se manifiesta en la sangre y si no se cuenta con un canal apropiado para que esa esencia logre alimentar cada uno de los diferentes órganos del cuerpo, se produciría un desequilibrio, una desarmonía en el organismo, en un órgano puntual, en un sistema; que desencadenará en un caos-enfermedad, en un conflicto, semejante al que se produce en estas autopistas cuando un obstáculo impide la normal circulación de los vehículos.

Las emociones tras nuestros problemas circulatorios

Cuando en nuestras emociones se produce una represión o una alteración provocada por un exceso o una carencia, el sistema encargado de permitir fluir con libertad y ordenar las emociones que se manifiestan en la sangre, el sistema circulatorio,  se altera y comenzaremos a experimentar desarmonías evidentes.

Los efectos y manifestaciones, pueden ser:

Endurecimiento de las venas, los trombos varicosos (obstáculos), circulación lenta, sangre pesada, sangre licuada, etc.

Si nuestros pensamientos, sentimientos, estructuras, no fluyen, se endurecen, si no logramos conectarnos desde la sensibilidad, si nos conectamos sin amor, estas condiciones favorecen el desequilibrio, la desarmonía orgánica somatizada, y se manifiesta en el sistema circulatorio.

La sangre simboliza la vida, es la portadora de la energía vital, de la alegría de vivir que recorre libremente el cuerpo. Pero también representa la familia, “lazos de sangre”, los vínculos más profundos.

Cuando padecemos alguna enfermedad relacionada con la sangre lo primero que debemos preguntarnos es ¿cómo funciona mi relación con los miembros de mi familia, con las personas que llevan mi misma sangre? ¿ como expreso, manifiesto mis sentimientos, mis emociones?

Los problemas circulatorios significan que no estamos permitiendo que la vida circule libremente dentro de nosotros y que tenemos dificultades para expresar nuestra alegría de vivir, nuestro amor por la vida, nuestro amor, por nosotros.

 

Elegimos crear y creer que la vida ya no tiene sentido. En el origen de éste bloqueo casi siempre se encuentra un conflicto de desvalorización profundo con respecto a algún miembro de la familia o ante la familia en sí. Las personas que experimentan conflictos de índole circulatoria, le cuesta trabajo administrar bien su vida, de acuerdo con sus verdaderas necesidades.

La persona que no puede administrar su vida suele ser aquella que dramatiza demasiado algunas situaciones, lo que impide tener una visión global equilibrada. Vivencia en los extremos.

Hacerse mala sangre, es decir, preocuparse por todo y por todos. Pero no logra ocuparse de sí mismo. Pierde y contamina, su energía vital. Una persona demasiado emotiva que bloquea su sensibilidad.

La importancia que la sangre tiene en tu cuerpo, indica la trascendencia de administrar bien tu vida viviendola con alegría y aceptando lo que eres. Cuando se manifiestan estos problemas circulatorios, se presentan para recordarte que es el momento para que empieces a creer en ti de una manera diferente.

Eres mucho más de lo que crees.

Tomar conciencia de tu valor, de tus verdaderas necesidades y decidirte a administrar tu vida.

Necesitas modificar la creencia de que no puedes hacer las cosas solo y necesitas y esperas que los demás lo hagan por ti.

Elabora una lista de todos tus talentos, tus capacidades y de lo que has logrado hasta ahora. De este modo comenzarás a sentir de nuevo tus verdaderas necesidades y te darás cuenta de que eres la persona más importante de tu vida. Estás en esta vida para tu propia evolución y no para la de los demás.

La circulación sanguínea está vinculada al corazón y a la sangre, símbolo de vida. La sangre pasa por todos los canales del cuerpo: arterias, arteriolas, venas, venillas, capilares. Estos canales son necesarios para la distribución del amor, de la alegría y de la vida en todo el cuerpo.

Mi corazón (centro del amor) acepta dar la sangre (energía) a cada parte de mi ser, cualquiera sea su importancia, sin discriminación. La sangre representa mi vigor, mi placer de vivir y lo que soy actualmente en este universo.

Si vivo una situación difícil en el plano emocional o mental, la energía que anima mi ser se debilita. Esta debilidad de la sangre y de la circulación sanguínea significa que me retiro emocionalmente de una situación que me afecta por el instante porque no tengo bastante “energía” para ir hacia delante. Me protejo de mis emociones demasiado energéticas porque es doloroso sentirlas.

¿Cómo pienso?

No dejo circular bastante amor en mi vida.

Me auto – critico severamente, estoy apenado, siento mucha tristeza interior.

Mi alegría de vivir y mi buen humor disminuyen, mis ideas se vuelven confusas, tengo una vida social poco excitante, insípida y llana.

Tengo necesidad de hacer “circular” muchos proyectos, ideas, sensaciones. Si no todo se “congelará” a causa de mis preocupaciones, mis penas, mi cansancio, mi ira; una sobre excitación o una obsesión que desequilibra la circulación sanguínea tendrá el mismo efecto.

La falta de alegría me lleva pues a huir de mis responsabilidades.

Tengo bloqueos que me hacen evitar ciertas situaciones.

Es un modo de decir “no” a la vida.

Así, diversos esquemas de pensamiento corren el riesgo de aflorar en superficie (el control, la negligencia, la indiferencia frente a la vida, la necesidad exagerada de atención, el deseo de querer morir…)

Los trastornos de la circulación sanguínea se manifiestan primero en las manos y las piernas, en las partes más externas y activas de mi cuerpo, las que me dirigen y conectan con el universo.

Una mala circulación que afecta mis piernas está vinculada a mi dirección emocional, a las emociones en las cuales puedo contar, las situaciones y personas que amo. Cuando están afectadas mis manos, es la expresión de mis emociones y un deseo de cesar lo que estoy haciendo. En ambos casos, es un bloqueo en mi posibilidad de expresión, un bloqueo de manifestar lo que siento.

Cuando conoces la creencia no benéfica o la manera de pensar que te impide ser lo que quieres, debes asumir tú limitación, tu carencia, tu realidad; es el primer paso, para transformar y liberar los bloqueos.

Tú eres quien crea tu vida. La curación solo puede realizarse en el momento en el que uno se asume y perdona.

Esta etapa tiene el poder de transformar no solo nuestro amor hacia nosotros mismos, sino también el corazón y la sangre en nuestro cuerpo físico. Esta sangre nueva, reenergetizada por el influjo de este amor reencontrado es como un bálsamo que circula por todo el cuerpo: a su paso transforma y rearmoniza las células.

Aun cuando intelectualmente te resulte difícil creerlo,  ¿Qué puedes perder con probar?

Aprender a AMARTE es hacerte cargo de tu propia vida, dándote el derecho de vivir todo tipo de experiencias para lograrlo.Así es como conseguirás vivir en un cuerpo sano y lleno de energía que te permita crear la vida que quieres.

Abre tu corazón al amor, asúmete y déjate guiar por la vida. Siempre sucederá lo que es mejor para ti. ¿Lo dudas?

La alternativa es la toma de conciencia.

Nora Cervelo, naturópata

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