Ya tienes alergia, no te voy a preguntar lo que haces con ella, pero si vamos a analizar qué factores inciden en el empeoramiento de los síntomas.
La histamina
La histamina es una amina biógena presente de forma natural en muchos alimentos (quesos curados, embutidos, pescados azules, vino tinto, tomate, berenjena, espinacas…). También se libera en el cuerpo durante las reacciones alérgicas.
En personas con alergias o intolerancia a la histamina, su consumo excesivo satura la capacidad de degradación de la enzima DAO (diaminoxidasa), encargada de eliminar la histamina del intestino. Esto provoca una acumulación que puede desencadenar síntomas similares a una reacción alérgica, como:
- Congestión nasal
- Urticaria
- Dolores de cabeza
- Dificultad respiratoria
- Problemas digestivos
Por eso lo más importante es un diagnóstico claro… En alérgicos, potencia la respuesta inflamatoria, ya que la histamina también es el principal mediador liberado por los mastocitos al detectar un alérgeno.
Los colorantes y aditivos artificiales
Sustancias químicas añadidas a los alimentos procesados, medicamentos y cosméticos para mejorar su aspecto, sabor o conservación (como la tartrazina E102, benzoato de sodio E211, glutamato monosódico E621…). En la escuela tenemos un Monográfico grabado que habla ampliamente de este tema y da una alternativa natural e inocua para sustituirlos.
Muchos aditivos actúan como cofactores en reacciones pseudoalérgicas, es decir, desencadenan liberación de histamina sin necesidad de un alérgeno. En realidad el cuerpo detecta que son enemigos, no es alimento, no lo puede metabolizar y la mayoría de las veces «los almacena» en el cuerpo. Estos pueden intensificar:
- Asma
- Eccema
- Rinitis
- Hiperactividad inmunitaria
Además, algunos pueden inflamar la mucosa intestinal, desequilibrar la microbiota y alterar la barrera inmunológica natural del intestino, facilitando respuestas inmunes anómalas frente a alérgenos. Recuerda que tus defensas naturales empiezan en tu intestino…
Contaminantes ambientales
Incluyen humo del tabaco, partículas en suspensión, perfumes sintéticos, ambientadores, productos de limpieza, ozono, diésel…
Estos agentes irritan las vías respiratorias y alteran la función epitelial del sistema respiratorio. Al inflamar la mucosa y dañar las células protectoras, aumentan la sensibilidad a los alérgenos inhalados (ácaros, pólenes, esporas…).
Además, actúan como adyuvantes inmunológicos, es decir, amplifican la respuesta alérgica ya iniciada y disminuyen la tolerancia inmunológica al entorno. También incrementan el estrés oxidativo y promueven la inflamación sistémica, favoreciendo reacciones más severas.

Qué podemos hacer con naturopatía
Nosotros como sabes vamos al origen del mal… el mal está en tu sistema inmunológico que se ha confundido y ataca a sustancias inocuas o no mortales como si de venenos se tratara.
La base emocional de la alergia es muy simple. Un momento de tu vida en el que sentiste «confusión», un impacto emocional unido a elementos medioambientales (polen, humo, polvo, fruta que comía u olía, etc.) que crearon una neuroasociación y se convirtieron en un «ancla». Siempre que se da esa situación o ingrediente medioambiental yo respondo defendiéndome.
Nosotros usamos la Programación Neurolingüística para cambiar esa neuroasociación. Pero hablemos de otros métodos de sanación:
Depuración y drenaje emuntorial
Objetivo: reducir la carga tóxica que sobreestimula el sistema inmune.
- Hígado: infusiones o tinturas de cardo mariano, alcachofera o diente de león.
- Riñones: cola de caballo, ortiga, abedul.
- Intestino: psyllium, aloe vera, ayunos suaves y prebióticos naturales.
- Piel: baños de arcilla, sudoración inducida (sauna, ejercicio).
Regulación del sistema inmunitario
Objetivo: modular la respuesta alérgica sin inhibirla.
- Plantas adaptógenas: reishi, astrágalo, schisandra.
- Micoterapia inmunorreguladora: maitake, shiitake.
- Homeopatía y sales de Schüssler: especialmente Natrum muriaticum, Silicea y Ferrum phosphoricum.
- Oligoterapia: manganeso-cobre, para desequilibrios alérgicos.
Reequilibrio intestinal
Objetivo: reducir la permeabilidad intestinal y calmar las respuestas inmunes desde el intestino.
- Probióticos y prebióticos naturales: kéfir, kombucha, chucrut, fibra vegetal.
- Eliminación de alimentos proinflamatorios: lácteos, gluten, azúcar, ultraprocesados.
- Dieta rica en antioxidantes y omega-3: frutas rojas, cúrcuma, semillas de chía o lino.
Control natural de la histamina
- Evitar alimentos ricos en histamina (quesos curados, embutidos, vino, pescado azul).
- Incluir alimentos antihistamínicos naturales como quercetina (cebolla roja, manzana, brócoli) o vitamina C (kiwi, acerola, cítricos).
- Suplementos como bromelina, DAO natural, o infusiones de ortiga.
Técnicas manuales y energéticas
- Reflexología podal específica para el sistema respiratorio, linfático y digestivo. Aunque cada caso es particular y la reacción al masaje también lo es. Acude a tu reflexólogo y sabrá cuál es la pauta que a ti personalmente te conviene.
- Auriculoterapia: puntos relacionados con sistema respiratorio, hígado y suprarrenales.
- Masaje linfático o drenaje facial: para aliviar congestión nasal.
Gestión del estrés
- El estrés prolongado debilita el sistema inmune y exacerba las alergias.
- Técnicas de PNL, meditación, respiración consciente o baños de bosque.
- Plantas como melisa, pasiflora o lavanda para el sistema nervioso.
Estas son recomendaciones generales. Un naturópata hará una evaluación personalizada, sobre el terreno y te aplicará o recomendará lo que verdaderamente funciona para ti. Pero hemos querido hacerte un balance general y que te llenes de esperanza: no tienes por qué sufrir innecesariamente.
¿Estos son todos los remedios que podemos usar los naturópatas? Para nada, hay tantas cosas más que podemos hacer por ti…
Salu-2